Santos y Santas

San Pedro

(29 de Junio)



(Simón o Simeón). Apóstol de Jesucristo y primer jefe de su Iglesia (Betsaida, Galilea, ? - Roma ?, h. 64/67). Era un pescador del mar de Galilea, hasta que dejó su casa de Cafarnaum para unirse a los discípulos de Jesús en los primeros momentos de su predicación; junto con él se unieron a Jesús otros pescadores de la localidad, como su propio hermano Andrés y los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, todos los cuales formaron parte del núcleo originario de los doce apóstoles.

San Pedro carecía de estudios, pero pronto se distinguió entre los discípulos por su fuerte personalidad y su cercanía al maestro, erigiéndose frecuentemente en portavoz del grupo. El sobrenombre de Pedro se lo puso Jesús al señalarle como la «piedra» (petra en latín) sobre la que habría de edificar su Iglesia.

Según el relato evangélico, San Pedro negó hasta tres veces conocer a Jesús la noche en que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el maestro; pero arrepentido de aquella negación, su fe no volvió a flaquear y, después de la crucifixión de Jesús, se dedicó a propagar sus enseñanzas.

Desaparecido Jesús (hacia el año 30 d. C.), San Pedro se convirtió en el líder indiscutido de la diminuta comunidad de los primeros creyentes cristianos de Palestina por espacio de quince años: dirigía las oraciones, respondía a las acusaciones de herejía lanzadas por los rabinos ortodoxos y admitía a los nuevos adeptos (incluidos los primeros no judíos).

Hacia el año 44 fue encarcelado por orden del rey Herodes Agripa, pero consiguió escapar y abandonó Jerusalén, dedicándose a propagar la nueva religión por Siria, Asia Menor y Grecia. En esa época, probablemente, su liderazgo fue menos evidente, disputándole la primacía entre los cristianos otros apóstoles, como Pablo o Santiago. Asistió al llamado Concilio de Jerusalén (48 o 49), en el cual apoyó la línea de Pablo de abrir el cristianismo a los gentiles, frente a quienes lo seguían ligando a la tradición judía.

Los últimos años de la vida de San Pedro están envueltos en la leyenda, pues sólo pueden reconstruirse a partir de relatos muy posteriores. Posiblemente se trasladó a Roma, donde habría ejercido un largo apostolado, justificativo de la futura sede del Papado, pues la Iglesia romana considera a San Pedro el primero de sus papas. Allí fue detenido durante las persecuciones de Nerón contra los cristianos, y murió crucificado. Una tradición poco contrastada sitúa su tumba en la colina del Vaticano, lugar en donde el emperador Constantino hizo levantar en el siglo IV la basílica de San Pedro y San Pablo.






SANTA GEMA GALGANI
Su fiesta se celebra el 14 de Mayo

 

Santa Gema GalganiGema Galgani nació el 12 de marzo de 1878 en Camigliano, una aldea cerca de Lucca, en Italia. Gema es la palabra italiana para “gema”, piedra preciosa. Su padre era un farmacéutico próspero y su madre era también de noble linaje. Los Galgani eran católicos y fueron bendecidos con ocho hijos. Gema, la cuarta hija y la primera niña de la familia, desarrolló una atracción irresistible hacia la oración cuando era aún muy joven. Esto fue resultado de su piadosa madre, quien enseñó a Gema las verdades de la fe católica romana.La madre infundió especialmente en el alma preciosa de su hija el amor a Cristo crucificado.

La joven santa se aplicó con celo a la devoción. Cuanto Gema tenía sólo cinco años, leía los Oficios de Nuestra Señora tan fácil y rápidamente como si fuera una persona mayor.

Cuando la madre de Sta. Gema tenía que realizar sus quehaceres diarios de ama de casa, la pequeña Gema tiraría de la falda de su madre y diría: “Mamá, dime un poco más sobre Jesús”.

Desgraciadamente, la madre de Gema murió pronto. El día en que Gema recibió el sacramento de la confirmación, mientras ardientemente rezaba en la misa para que su madre recobrara la salud (la Sra. Galgani estaba gravemente enferma), escuchó una voz inconfundible dentro de su corazón que decía: “¿Me darás a tu mamá?”. “Sí”, respondió Gema a la voz, “pero con tal de que tú me lleves también”. “No”, replicó la voz, “dame a tu madre sin reservas. Por el momento tú tienes que permanecer con tu padre. Yo te llevaré al cielo más tarde”. Gema simplemente respondió “sí”. Este “sí” iba a ser repetido a través de toda la corta vida de Sta. Gema en respuesta a la invitación de Nuestro Señor a sufrir por Él.


Siguiendo la muerte de su amada madre, Gema fue enviada por su padre a un internado católico en Lucca, regentado por las Hermanas de Sta. Zita.
Reflexionando sobre sus días de escuela más tarde diría: “Comencé a ir a la escuela de las hermanas; estaba en el paraíso”.
Destacó en francés, aritmética y música y, en 1893, ganó el gran Premio de Oro por su conocimiento religioso. Uno de sus maestros en la escuela lo resumió muy bien al decir: “Ella (Gema) era el alma de la escuela”.
Gema había estado preparándose arduamente para su Primera Comunión. Ella acostumbraba a suplicar: “Denme a Jesús... y verán qué buena seré. Tendré un gran cambio. Nunca más cometeré un pecado. Dénmelo. Lo anhelo tanto, no puedo vivir sin Él”.
A Gema se le permitió recibir la Primera Comunión a los nueve años de edad, la cual era una edad más temprana que la usual. Con el permiso de su padre fue a un convento durante diez días para prepararse intensivamente para este solemne evento.

El gran día de Gema finalmente llegó el 20 de junio de 1887, en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

En sus propias palabras ella describió su primer encuentro íntimo con Cristo en Sagrado Sacramento de este modo:


“Es imposible explicar lo que entonces pasó entre Jesús y yo. Él se hizo sentir ¡tan fuertemente en mi alma!”



Erico Galgani
El siguiente incidente mayor en la vida de Sta. Gema fue cuando su padre murió en 1897. Como resultado de su gran generosidad, de la falta de escrúpulos de sus contactos en negocios y de sus acredores, sus hijos se quedaron sin nada, y no tenían siquiera los medios para mantenerse. Gema tenía sólo diecinueve años, pero tenía ya una experiencia mayor en cargar la cruz.


Gema pronto comenzó a enfermar. Se le desarrolló una curvatura en la columna vertebral. Le dio también una meningitis dejándola con una pérdida de oído temporal. Largos absesos se le formaron en la cabeza, el pelo se le cayó, y finalmente las extremidades se le paralizaron. Un doctor fue llamado y trató muchos remedios, los cuales fallaron todos. Sólo se puso peor.
Gema comenzó entonces su devoción al Venerable Gabriel Possenti de la Madre de los Afligidos (ahora San Gabriel) . En su lecho de dolor ella leyó la historia de su vida. Más tarde ella escribió acerca del Venerable Gabriel:
“Creció mi admiración de sus virtudes y sus maneras. Mi devoción hacia él se incrementó. En la noche no dormía sin tener su retrato bajo mi almohada, y después comencé a verlo cerca de mí. No sé cómo explicar esto, pero sentía su presencia. Todo el tiempo y en toda acción, el hermano Gabriel venía a mi mente.

Gema, ahora de veinte años, parecía estar en su lecho de muerte. Una novena fue sugerida como la única posibilidad de cura. A la medianoche del 23 de febrero de 1988, escuchó el ruidito de un rosario y comprendió que el venerable Gabriel se estaba apareciendo ante ella. El habló a Gema. “¿Deseas recobrar la salud? Reza con fe cada noche al Sagrado Corazón de Jesús. Yo vendré a ti hasta que la novena se haya terminado, y rezaremos juntos al Sacrantísimo Corazón”.

El primer viernes de marzo la novena terminó. La gracia fue concedida: Gema estaba curada. Al levantarse, aquéllos alrededor de ella lloraron de alegría. Sí, ¡un milagro había sido llevado a cabo!

Gema, ahora en perfecta salud, había deseado siempre ser consagrada monja, pero esto no iba a ser así. Dios tenía otros planes para ella. El 8 de junio de 1988, después de recibir la Comunión, Nuestro Señor dejó a su servidora saber que aquella misma noche le regalaría con una extraordinaria gracia.



Gema fue a casa y rezó. Ella cayó en extasis y sintió un enorme remordimiento por pecar. La bendita Virgen María, a quien Santa Gema era tremendamente devota, se le apareció y le habló: “Mi hijo Jesús te ama más allá de la medida, y desea darte una gracia: yo seré una madre para ti. ¿Serás tú una verdadera hija?”
La bendita Virgen María abrió entonces su manto y cubrió a Gema con él.

Así es como Santa Gema relata cómo recibió los estigmas: “En ese momento Jesús apareció con todas sus heridas abiertas, pero de estas heridas ya no salía sangre, sino flamas. En un instante estas flamas me tocaron las manos, los pies y el corazón. Sentí como si estuviera muriendo, y habría caído al suelo de no haberme sostenido mi madre en alto, mientras todo el tiempo yo permanecía bajo su manto. Tuve que permanecer varias horas en esa posición. Finalmente ella me besó en la frente y desapareció, y yo me encontré arrodillada. Yo aún sentía un gran dolor en las manos, los pies y el corazón. Me levanté para ir a la cama, y me di cuenta de que la sangre estaba brotando de aquellas partes donde yo sentía el dolor. Me las cubrí tan bien como pude, y entonces, ayudada por mi Angel, fui capaz de ir a la cama...” Muchas gentes, incluyendo los respetados eclesiásticos de la Iglesia, fueron testigos de este milagro de los estigmas, los cuales recurrieron durante la mayor parte del resto de su vida. Un testigo declaró: “La sangre salía (de Santa Gema) de sus heridas en gran abundancia. Cuando ella se levantaba, fluía al suelo, y cuando estaba en cama no sólo mojaba las sábanas, sino que saturaba el colchón entero. Yo medí algunos de estos arrollos o estanques de sangre, y eran de entre veinte y veinticinco pulgadas de largo y más o menos dos pulgadas de ancho”.



Como San Francisco de Asís y recientemente el Padre Pío, Gema también puede decir: “Nemo nihi molestus sit. Ego enim stigmanta Dimini Jesu in corpore meo porto”. Ningún hombre me dañe, puesto que llevo las marcas de Nuestro Señor en el cuerpo”.

A los veintiún años de edad, Gema fue acogida por una generosa familia italiana, los Giannini. La familia ya tenía once hijos, pero estaban contentos de darle la bienvenida a esta joven y pía huérfana en su hogar. La madre de la familia, la Señora Cecilia Gianinni diría más tarde de Gema: “Puedo declarar bajo juramento que durante los tres años y ocho meses en que Gema estuvo con nosotros, nunca supe del menor problema en nuestra familia por su causa, y nunca noté en ella el mínimo defecto. Repito: ni el menor problema ni el mínimo defecto”.

Santa Gema diligentemente ayudaba con los quehaceres de la grande familia. Tenía también tiempo para rezar, que era su actividad favorita. A través de la Providencia ella consiguió al bendito Pasionista Padre Germán, C.P., como director espiritual a quien ella era totalmente obediente.

El Padre Germán, un teólogo eminente en cuanto a la oración mística, notó que Gema tenía la más profunda vida de oración y resultante unidad con Dios. El estaba convencido de que su “Gema de Cristo” había pasado por todos los nueve estados clásicos de la vida interior.

Gema iba a misa dos veces al día, recibiendo la comunión en una. Ella rezaba el oración con fe, y por las noches con la Sra. Giannini, iba a las vísperas. En todos sus ejercicios espirituales Neva ni una sola vez descuidó sus quehaceres diarios en la casa de los Giannini.

El ángel guardián de Santa Gema se le aparecía frecuentemente. Los dos conversaban de la misma manera en que se habla entre los mejores amigos. La pureza e inocencia de Gema debe haber atraído a este glorioso ángel desde del cielo hasta su lado. Gema y su ángel con sus alas extendidas o arrodillado a su lado, recitaban juntos jaculatorias o salmos alternadamente. Cuando meditaban sobre la pasión de Nuestro Señor, su ángel la inspiraba con los más sublimes pensamientos de este misterio. Su ángel guardián una vez le dijo sobre la agonía de Cristo: “Mira lo que Jesús ha sufrido por los hombres. Considera sus heridas una por una. Es el amor lo que las abrió todas. Ve lo execrable (horrible) que el pecado es, ya que para expiarlo, tanto dolor y tanto amor han sido necesarios”.

En 1902 Gema, con buena salud desde su cura milagrosa, se ofreció a Dios como víctima por la salvación de las almas. Jesús la aceptó, y ella cayó peligrosamente enferma. No podía pasar ningún alimento. Aunque recobró brevemente la salud a través de la Divina Providencia, rápidamente volvió a caer enferma. El 21 de septiembre de 1902, comenzó a vomitar pura sangre que venía de los espasmos violentos de amor de su corazón. Mientras tanto, pasaba por un martirio espiritual que ella experimentaba como aridez y desconsuelo en sus ejercicios espirituales. Para añadir, el demonio enemigo multiplicaba sus ataques contra la joven “Virgen de Lucca”. Satanás redoblaba la guerra contra Gema porque sabía que su fin se acercaba. El se esforzaba para persuadirla de que había sido enteramente abandonada por Dios, usando sus infernales apariciones e incluso asestando golpes físicos contra su frágil cuerpo. Un testigo que estaba cuidando a Gema dijo: “Aquella bestia abominable será el final de nuestra querida Gema -golpes sordos, formas de animales feroces, etc.- Me alejé de ella con lágrimas porque el demonio la estaba desgastando.”

Gema incesantemente invocaba los nombres sagrados de Jesús y María, aún la batalla se libraba en ella. Su director espiritual, el venerable Fray Germán, en cuanto a la última batalla de Gema, declaró: “La pobre sufriente pasó días, semanas y meses de esta manera, dándonos ejemplo de paciencia heróica y motivos para sentir un benéfico temor a lo que pueda pasarnos, de no tener los méritos de Gema, a la hora de nuestra muerte”.

Aún así, a través de todas estas pruebas, Gema nunca se quejó, solamente oraba. Gema estaba llegando al final. Era prácticamente un esqueleto viviente, pero todavía bello a pesar de los estragos de su enfermedad. Se le administraron los sagrados viáticos. En sus últimas palabras, dijo: “No busco nada más. He hecho a Dios el sacrificio de todo y de todos. Ahora me preparo para morir.” Boqueando, gritó: “Ahora realmente es verdad que nada mío queda, Jesús. ¡Recomiendo mi pobre alma a ti, Jesús!” Gema entonces sonrió y dejando caer la cabeza a un lado, dejó de vivir.

Una de las hermanas presente en su lecho de muerte, vistió el cuerpo de Gema con los hábitos de las Pasionarias, que era la orden a la que Gema siempre había aspirado. Su muerte bendita tuvo lugar el Sábado Santo, 11 de abril de 1903. Gema Galgani tenía veinticinco años.

Las autoridades de la Iglesia comenzaron a estudiar la vida de Gema en 1917, y fue beatificada en 1933. El decreto aprobando los milagros para la canonización fue leido el veintiséis de marzo de 1939, Domingo de Pasión.

Gema Galgani fue canonizada el 2 de mayo de 1940, sólo treinta y siete años después de su muerte.
También le viene bien a esta pequeña gema de Cristo, verdadera Beatriz, en quien el Señor estaba tan complacido que la adornó El mismo

Santa Gema, ruega por nosotros.


Santa ángela de la cruz
1846-1932

Historia

Ángela Guerrero González nace el 30 de enero de 1846 de familia sencilla, humilde de padres trabajadores. Le gusta que le recuerden como 'La zapaterita', una profesión de artesanía y de servicio. Desde pequeña tuvo un amor inmenso por los pobres y Dios la hizo 'Madre de los pobres'. Acude allí donde le necesitan y el 2 de agosto de 1875 funda las Hermanas de la Compañía de la Cruz, dedicada a los desheredados de este mundo. Solo en el amor a Jesucristo se entiende su heroica caridad con los pobres y eso exige renunciar a si misma.

Encuentra en la Virgen de la Salud su fuerza y su alegría. Todos sus trabajos los encomienda a ella, verdadera Madre de la Compañía. Cuando muere, el 2 de marzo de 1932, Sevilla la guarda en su corazón.

La Iglesia la presenta al mundo como un gran ejemplo, y el Papa Juan Pablo II la beatifica en Sevilla el 5 de noviembre de 1982. Es canonizada el 4 de mayo de 2003.

Obra

Las Hermanas de la Compañía de la Cruz continúan el camino que Santa Ángela empezó: Atienden enfermos y ancianos en sus propias casas, ayudan a los pobres, protegen y enseñan a la niñez desamparada y son un testimonio de desprendimiento, pobreza y humildad en el mundo de hoy. Actualmente están presentes en España, Italia y Argentina llevando la caridad cristiana a todos los que sufren.

Cita con Santa Ángela

Cada 2 de marzo sus devotos tienen una ineludible cita en la Casa Madre de las Hermanas de la Cruz. En el aniversario de su muerte, se abren temprano las puertas de su Casa y desde muy temprano puede contemplarse el cuarto donde expiró y donde se guardan sus recuerdos personales. Jóvenes de los Grupos de Santa Ángela hacen ramilletes de violetas que luego los devotos pasan por la tarima donde murió.

Oración

“Dios de toda bondad, que iluminaste a Santa Ángela virgen, con la sabiduría de la cruz, para que reconociese a tu Hijo Jesucristo en los pobres y enfermos abandonados, y los sirviese como humilde esclava, concédenos la gracia que te pedimos por su intercesión, en esta novena. Así también, inspira en nosotros el deseo de seguir su ejemplo, abrazando cada día nuestra propia cruz, en unión con Cristo crucificado y sirviendo a nuestros hermanos con amor. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria…
Santa Ángela de la Cruz, Ruega por nosotros.”



San Valentín
14 DE FEBRERO

 

La voz popular ha hecho de este santo el patrón de los enamorados, posiblemente porque durante estas fechas en los países nórdicos los pájaros se aparean o porque, según una tradición, en el tiempo en que vivió san Valentín, en el cual la religión cristiana estaba perseguida, él, a escondidas, casaba a las parejas bajo el ritual de la Iglesia. Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba por este tiempo la adoración al dios del amor, cuyo nombre era Eros y a quien muchos simpáticamente le han pasado a llamar Cupido. También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra (se calcula que en los siglos XVII y XVIII) la "fiesta de los valentines", donde se elegían a hombres y a mujeres para formar pareja. Sea como fuese, San Valentín casi por sorpresa suya, es el patrón de todos los enamorados y de todas aquellas personas que quieren tener a una amiguita o a un amiguito para que les acompañe no solamente en ir al cine, a la discoteca o bien a cenar, sino también para formar una familia "ser felices y comer perdices". 

San Valentín goza de mucha popularidad sobre todo en los países de habla inglesa: Estados Unidos y Gran Bretaña y también en buena parte de todo el continente europeo. Desgraciadamente, los grandes centros comerciales aprovechan para hacer del 14 de febrero (fecha de la onomástica del santo) un gran dia de consumismo, al estilo de la Navidad, y una semana antes de la fiesta ya anuncian todos sus productos como si fuera el fin del mundo.

¿Pero... quien fue San Valentín? La verdad es que hay muy poca cosa de él. Sabemos que era un sacerdote que nació en Roma a mediados del siglo III y que gozó de un gran prestigio en aquella ciudad hasta el punto que el emperador Claudio II lo invitó a su palacio para mantener una conversación y conocer de esta manera el porqué de su fama. Según la tradición, Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer "propaganda" de la religión cristiana y convencer al emperador para que siguiera los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma, Calpurnio, le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de nuestro santo. Claudio no tuvo más remedio que hacer marcha atrás y mandó a Calpurnio que lo procesara. Pero aquella misión la llevaría a cabo el lugarteniente del gobernador, Asterius. Cuando fue llevado ante él, éste se mofó de la religión cristiana y puso a prueba a Valentín. Bajo un tono de burla, le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una hija suya que era ciega de nacimiento. Valentín aceptó y en nombre del Señor obró el prodigio. Asterius y toda su familia se convirtieron al cristianismo, pero Valentín no se salvó del martirio, ya que temiendo una rebelión del ejército romano y de los paganos, el emperador lo mandó ejecutar. Era el año 270.

Los restos mortales de San Valentín se conservan actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en dicho templo, una acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente. 


Santa Cecilia
 22 de noviembre


Santa Cecilia es la patrona de los músicos y su onomástica es el 22 de noviembre. Vivió en el siglo III pero todos sus datos se conocen a través de las actas del martirio divulgadas siglos más tarde, que cuentan que esta ilustre doncella romana fue prometida por sus padres a un joven caballero de nombre Valeriano. La felicidad de Cecilia ante esta boda no era tanta, ya que había consagrado su virginidad a Jesucristo, pero no quiso oponerse a la voluntad de sus padres y finalmente la boda se celebró bajo las leyes romanas.

En las actas de Santa Cecilia, se lee que la santa le dijo a su esposo, una vez casados:

"Tengo un ángel de Dios que guarda mi virginidad: si te acercas a mi con amor impuro, desenvainaría su espada y cortaría en flor tu vida; pero si me amas y respetas mi pureza, se hará tu amigo y nos colmará de bienes". Valeriano le contestó: "Pare creer tus palabras, tendría que ver al ángel y ver demostrado que no es otro hombre el que ocupa tu corazón". Cecilia le replicó: "Para ver al ángel tendrás que creer en un sólo Dios y ser purificado. Vete a la Via Appia; verás allí un grupo de mendigos que me conocen, salúdalos de mi parte, diles que te lleven al buen anciano Urbano, nuestro obispo, y él te hará conocer a Dios. Una vez estés purificado, vuelve a casa y verás al ángel". Después que Valeriano fuera a ver al obispo Urbano y que éste le bautizara, el esposo volvió a su casa y vio junto a Cecilia al apreciado ángel que les puso a los dos una corona de rosas. Al cabo de unos años, Valeriano y su hermano Tiburcio fueron martirizados por su fe cristiana. Los cuerpos fueron enterrados en un terreno familiar de Cecilia.

 

Durante años la santa se entregó su vida a los más pobres, catequizando a muchos ciudadanos de roma, 400 según las actas, y entregando sus bienes a los más necesitados. Según estas mismas actas, Santa Cecilia fue arrestada por propagar la fe cristiana. La encerraron en el cuarto de calefacción de unos baños romanos con la intención que falleciera asfixiada, pero como no moría al final la degollaron. 

El hecho que se le relacione con la música es porque desde muy joven tocaba instrumentos musicales, algunos dicen el arpa. También se le representa tocando el piano, aunque este instrumento no fue inventado hasta el siglo XVIII. También se dice que cuando fue arrestada no dejaba de entonar cánticos al Señor.
En 1584 fue elegida patrona de la Academia de Música de Roma, y desde esa fecha, las diversas corales, orquestas, bandas y cantantes la festejan en su fiesta. Su ejemplo de caridad a los pobres se ve traducido porqué su familia disponía de unos terrenos en la Vía Appia donde se refugiaban los pobres (el mismo terreno que cuenta la tradición que Valeriano fue bautizado por Urbano). En este mismo sitio hubo un cementerio y existe actualmente una iglesia dedicada a ella. Es una de las santas que a lo largo de la historia, más templos ha tenido dedicados en la ciudad de Roma.

En la diócesis de Girona hay las siguientes poblaciones con iglesias parroquiales bajo su nombre: Boadella d'Empordà, Montcal, Sadernes, les Serres, Terrades y Torrentbó. También tiene capìllas en Sant Miquel de Pineda y otra en la Catedral de Girona . En Mieres (Girona) se celebra una feria bajo su patronaje.

Oración a Santa Cecilia 

Señor y Dios nuestro, tu escogiste para ti desde sus más tiernos años a Santa Cecilia. Ella amó a Dios, a su familia, a sus semejantes, hasta entregar todos sus bienes a los pobres. Desde su imagen nos señala una ruta. Es un faro luminoso en los acantilados del mundo. Se nos muestra joven, hermosa, rica de espíritu y sana. Exhibe valentía, carácter, robustez del alma… hasta entregar su vida. Queremos aprender de ella esa fe y esa valentía para vivir nuestro cristianismo sin claudicar. Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración de la Música 

¡Señor, Dios Todopoderoso, que has creado el Cielo y la Tierra y el Mar y todo lo que en ellos hay. Alabanza, honor y gloria a tu nombre por los siglos! En Ti residen para siempre, la verdad, la santidad, la gracia y la belleza. Esplendor y majestad irradia tu trono, fuerza y magnificencia adornan tu santuario. En tu palacio todo proclama: ¡Gloria! Tú has hecho todas las cosas bellas, y ellas manifiestan el esplendor de tu grandeza; sus acentos armoniosos resuenan en todo el Universo. A la voz de tu trueno, la tierra se pone a temblar; pero cuando el viento murmura a través de las hojas, cuando el manantial balbucea, es como un reflejo de tu gracia. Y cuando los pájaros hacen resonar sus cantos tan variados y tan melodiosos, percibimos como un eco de la música de tu voz. Tú has hecho nacer en nuestro corazón el deseo de celebrarte. Tú te complaces con nuestras alabanzas y aceptas nuestros cantos. Tú nos has dado la música como un medio privilegiado para expresar nuestros sentimientos : ¡Gracias por éste regalo!. Queremos utilizarlo para cantar tus alabanzas y para revelarte a los que viven sin esperanza. ¡Gracias por todos los salmos, los himnos y los cánticos compuestos por los que nos han precedido y por nuestros contemporáneos!. ¡Gracias por los dones musicales que has dado a tu Iglesia, concédenos en tu amor, utilizarlos para tu Gloria!. Desde aquí abajo Señor, queremos unir nuestras alabanzas, a aquellas que hacen resonar el coro de miles de ángeles que te celebran en el cielo, esperando el día glorioso, en el que entonaremos el cántico nuevo en compañía de los redimidos de todos los tiempos y lugares reunidos delante de Ti.



San Isidro
15 de Mayo


Nace San Isidro Labrador casi finalizado el siglo XI, en 1082, iluminado con su ardiente fe al pueblo de Madrid.

    Su profundo amor a la Eucaristía, su entrañable devoción a la Santísima Virgen, toda esta vivencia de la Iglesia en plenitud, le impulsa a identificarse con el pueblo, con los niños, con los desvalidos, con los que sufren hambre de pan y del alma, con todas las criaturas de Dios, como adelantado y predecesor del Serafín de Asís.

    Sus portentosos milagros, más de cuatrocientos, se contemplan en su Proceso de Canonización.

    Su caridad ilimitada, hace, que sus contemporáneos le admiren y le veneren como a un Santo, junto a su esposa Maria de la Cabeza, y que llegan a ser un solo corazón y una sola alma; matrimonio que bendice el Señor, concediéndoles un hijo, Illán, que es causa un día de uno de los más portentosos milagros de San Isidro, resucitándole tras precipitarse a las profundas aguas de un pozo.

    En otra ocasión también devuelve a la vida a Maria de Vargas, hija de su patrón y ahijada suya.

    La vida del santo matrimonio, encendía más y más el fervor del pueblo de Madrid tras el conocimiento de tantos prodigios.

    Muere San Isidro el 30 de noviembre de 1172, sobre los 90 años, y es sepultado en el cementerio de San Andrés, su parroquia.

    Cuarenta años después, en 1212 fue descubierto, por revelación divina, su cuerpo incorrupto.

    San Isidro es Beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619, fijando la celebración de su fiesta el 15 de Mayo.

Gregorio XV Canoniza a San Isidro el 12 de Marzo de 1622. Sin embargo la muerte del Pontífice hizo que se retrasara la expedición de la Bula de Canonización de San Isidro "Rationi Congruit" hasta el 4 de junio de 1724, firmada por Benedicto XIII.

    San Isidro es patrón de Madrid desde 1212, y día de precepto en la capital de España desde 1621.

    El Papa Juan XXIII extendió el patronazgo de San Isidro a los agricultores y campesinos españoles por Bula "Agri Culturam" dada en Roma el 16 de diciembre de 1960.

 

 Santa María de la Cabeza, (?-1175), santa española, esposa de san Isidro Labrador. 

María Toribia, su verdadero nombre, nació en Uceda y vivió en Torrelaguna hasta que conoció a san Isidro, que había huido a esta localidad tras ser conquistado Madrid por los almorávides, y se casó con él. Se cuenta que se le aparecía la Virgen María y que cruzaba el río Jarama extendiendo su mantilla sobre las aguas. El matrimonio tuvo un hijo que un día se cayó a un pozo; ambos esposos rezaron hasta que milagrosamente las aguas subieron hasta el brocal devolviéndoles el niño sano y salvo. Según algunos autores murió en 1175, mientras que para Nicolás de la Cruz 1180 es la verdadera fecha de su muerte. Su festividad se celebra el 9 de septiembre.

 FUENTE WWW.ARCHIMADRID.ES

 

 

 


20 de Agosto
San Bernardo, Doctor de la Iglesia, Año 1153
PATRON DE ALGECIRAS Y LA COMARCA
DEL CAMPO DE GIBRALTAR



Bernardo significa: "Batallador y valiente". (Bern=batallador; Nard=valiente)

En orden cronológico, o sea en cuanto al tiempo, San Bernardo es el último de los llamados Padres de la Iglesia. Pero en importancia es uno de los que más han influido en el pensamiento a familia que se fue con Cristo

Esta familia ha sido un caso único en la historia. Cuando Bernardo se fue de religioso, se llevó consigo a sus 4 hermanos varones, y un tío, dejando a su hermana a que cuidará al papá (la mamá ya había muerto) y el hermanito menor para que administrara las posesiones que tenían. Dicen que cuando llamaron al menor para anuanciarle que ellos se iban de religiosos, el muchacho les respondió: "¡Ajá! ¿Conque ustedes se van a ganarse el cielo, y a mí me dejan aquí unicamente en la tierra? Esto no lo puedo aceptar". Y un tiempo después, también él se fue de religioso. Y más tarde llegaron además al convento el papá y el esposo de la hermana (y ella también se fué de monja). Casos como este son más únicos que raros.

La personalidad de Bernardo

Pocos individuos han tenido una personalidad tan impactante y atrayente, como San Bernardo. El poseía todas las ventajas y cualidades que pueden hacer amable y simpático a un joven. Inteligencia viva y brillante. Temperamento bondadoso y alegre, se ganaba la simpatía de cuantos trataban con él. Esto y su físico lleno de vigor y lozanía era ocasión de graves peligros para su castidad y santidad. Por eso durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano y lo sensual. Pero todo esto lo llenaba de desilusiones. Las amistades mundanas por más atractivas y brillantes que fueran lo dejaban vacío y lleno de hastío. Después de cada fiesta se sentía más y más desilusionado del mundo y de sus placeres.

A mal grave, remedio terrible

Como sus pasiones sexuales lo atacaban violentamente, una noche se revolcó entre el hielo hasta quedar casi congelado. Y el tremendo remedio le trajo mucha paz.

Una visión cambia su rumbo: una noche de Navidad, mientras celebraban las ceremonias religiosas en el templo se quedó dormido y le pareció ver al Niño Jesús en Belén en brazos de María, y que la Santa Madre le ofrecía al Niñito Santo para que lo amara y lo hiciera amar mucho por los demás. Desde este día ya no pensó sino en consagrarse a la religión y al apostolado.

Un hombre que arrastra con todo lo que encuentra

Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban, lo aceptó con gran alegría pues, en aquel convento, hacía 15 años que no llegaban religiosos nuevos.

Bernardo volvió a su familia a contar la noticia y todos se opusieron. Los amigos le decían que esto era desperdiciar una gran personalidad para irse a sepultarse vivo en un convento. La familia no aceptaba de ninguna manera.

Pero aquí sí que apareció el poder tan sorprendente que este hombre tenía para convencer a los demás e influir en ellos y ganarse su voluntad. Empezó a hablar tan maravillosamente de las ventajas y cualidades que tiene la vida religiosa, que logró llevarse al convento a sus cuatro hermanos mayores, a su tío y casi a todos los jóvenes de los alrededores, y junto con 31 compañeros llegó al convento de los Cistercienses a pedir ser admitidos de religiosos. Pero antes en su finca los había preparado a todos por varias semanas, entrenándolos acerca del modo como debían comportarse para ser unos fervorosos religiosos. En el año 1112, a la edad de 22 años, se fue de religioso al convento.

El papá, el hermano Nirvardo, el cuñado y la hermana, ya irán llegando uno por uno a pedir ser recibidos como religiosos.

Formidable poder de atracción. En toda la historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder de atracción tan grande para llevar gentes a las comunidades religiosas, como el que recibió Bernardo. Las muchachas tenían terror de que su novio hablara con el santo, porque lo mas probable era que se iría de religioso. En las universidades, en los pueblos, en los campos, los jóvenes al oírle hablar de las excelencias y ventajas de la vida en un convento, se iban en numerosos grupos a que él los instruyera y los formara como religiosos. Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban "el cazador de almas y vocaciones". Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa.

Fundador de Claraval. En el convento del Císter demostró tales cualidades de líder y de santo, que a los 25 años (con sólo tres de religioso) fue enviado como superior a fundar un nuevo convento. Escogió un sitio sumamente árido y lleno de bosques donde sus monjes tuvieran que derramar el sudor de su frente para poder cosechar algo, y le puso el nombre de Claraval, que significa valle muy claro, ya que allí el sol ilumina fuerte todo el día.

Supo infundir del tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de Claraval, que habiendo comenzado con sólo 20 compañeros a los pocos años tenía 130 religiosos; de este convento de Claraval salieron monjes a fundar otros 63 conventos.

La oratoria de santo. Después de San Juan Crisóstomo y de San Agustín, es difícil encontrar otro orador católico que haya obtenido tantos éxitos en su predicación como San Bernardo. Lo llamaban "El Doctor boca de miel" (doctor melífluo) porque sus palabras en la predicación eran una verdadera golosina llena de sabrosura, para los que la escuchaban. Su inmenso amor a Dios y a la Virgen Santísima y su deseo de salvar almas lo llevaban a estudiar por horas y horas cada sermón que iba a pronunciar, y luego como sus palabras iban precedidas de mucha oración y de grandes penitencias, el efecto era fulminante en los oyentes. Escuchar a San Bernardo era ya sentir un impulso fortísimo a volverse mejor.



S amor a la Virgen Santísima.

Los que quieren progresar en su amor a la Madre de Dios, necesariamente tienen que leer los escritos de San Bernardo, porque entre todos los predicadores católicos quizás ninguno ha hablado con más cariño y emoción acerca de la Virgen Santísima que este gran santo. Él fue quien compuso aquellas últimas palabras de la Salve: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María". Y repetía la bella oración que dice: "Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu auxilio recibir".

El pueblo vibraba de emoción cuando le oía clamar desde el púlpito con su voz sonora e impresionante. "Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María. Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial". Sus bellísimos sermones son leídos hoy, después de varios siglos, con verdadera satisfacción y gran provecho.

Viajero incansable. El más profundo deseo de San Bernardo era permanecer en su convento dedicado a la oración y a la meditación. Pero el Sumo Pontífice, los obispos, lnes son leídos hoy, después de varios siglos, con verdadera satisfacción y gran provecho.

Viajero incansable. El más profundo deseo de San Bernardo era permanecer en su convento dedicado a la oración y a la meditación. Pero el Sumo Pontífice, los obispos, los pueblos y los gobernantes le pedían continuamente que fuera a ayudarles, y él estaba siempre pronto a prestar su ayuda donde quiera que pudiera ser útil. Con una salud sumamente débil (porque los primeros años de religioso, por imprudente, se dedicó a hacer demasiadas penitencias y se le daño la digestión) recorrió toda Europa poniendo la paz donde había guerras, deteniendo fuertemente las herejías, corrigiendo errores, animando desanimados y hasta reuniendo ejércitos para defender la santa religión católica. Era el árbitro aceptado por todos.

Exclamaba: A veces no me dejan tiempo durante el día ni siquiera para dedicarme a meditar. Pero estas gentes están tan necesitadas y sienten tanta paz cuando se les habla, que es necesario atenderlas (ya en las noches pararía luego sus horas dedicado a la oración y a la meditación).

De carbonero a Pontífice. Un hombre muy bien preparado le pidió que lo recibiera en su monasterio de Claraval. Para probar su virtud lo dedicó las primeras semanas a transportar carbón, y el otro lo hizo de muy buena voluntad. Después llegó a ser un excelente monje, y más tarde fue nombrado Sumo Pontífice: Honorio III. El santo le escribió un famoso libro llamado "De consideratione", en el cual propone una serie de consejos importantísimos para que los que están en puestos elevados no vayan a cometer el gravísimo error de dedicarse solamente a actividades exteriores descuidando la oración y la meditación. Y llegó a decirle: "Malditas serán dichas ocupaciones, si no dejan dedicar el debido tiempo a la oración y a la meditación".

Despedida gozosa. Después de haber llegado a ser el hombre más famoso de Europa en su tiempo y de haber conseguido varios milagros (como por ej. Hacer hablar a un mudo, el cual confesó muchos pecados que tenía sin perdonar) y después de haber llenado varios países de monasterios con religiosos fervorosos, ante la petición de sus discípulos para que pidiera a Dios la gracia de seguir viviendo otros años más, exclamaba: "Mi gran deseo es ir a ver a Dios y a estar junto a Él. Pero el amor hacia mis discípulos me mueve a querer seguir ayudándolos. Que el Señor Dios haga lo que a Él mejor le parezca". Y a Dios le pareció que ya había sufrido y trabajado bastante y que se merecía el descanso eterno y el premio preparado para los discípulos fieles, y se lo llevó a sus eternidad feliz el 20 de agosto del año 1153. Solamente tenía 63 años pero había trabajado como si tuviera más de cien. El sumo pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

San Bernardo: gran predicador, enamorado de Cristo y de la Madre Santísima: pídele al buen Dios que nos conceda a nosotros un amor a Dios y al prójimo, semejante al que te concedió a ti. Quiera Dios que así sea.

NO ERES MÁS SANTO PORQUE NO ERES MÁS DEVOTO DE MARÍA. (San Bernardo)



PATRONOS PRINCIPALES DE CÁDIZ Y SU DIÓCESIS

 
 
 
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Nuestros dos santos protectores nacieron, junto con otros diez hermanos, del matrimonio formado por Marcelo y Nonia, prolífica unión que dio al mundo de la cristiandad nada más y nada menos que doce hijos y todos mártires, además de serlo é1 y su esposa Nonia, que, aunque cuentan las historias que no murió de forma violenta, sí es considerada santa y mártir por haber fallecido de pena, al ver como su familia toda sufría tan atroz final.

        Marcelo, era centurión y dignísima persona muy bien mirada en la corte de Roma que, según el afamado fray Gerónimo, había nacido aquí y se llamaba Publio Elio Marcelo. Según este historiador, tanto é1 como Nonia, "eran de nobilísima sangre pues descendían cuando menos los dos de familias imperiales".

        Según este mismo historiador, Marcelo sufrió martirio en Tánger y la Iglesia celebra su festividad, y la de su mujer, e día 29 de octubre.

        Empezando por orden cronológico el martirio del resto de los hijos, los tres primeros en alcanzarlo fueron Claudio, Lupercio y Victorio, que fueron degollados en León por sentencia de Diogeniano, venerándose sus reliquias en el convento de San Claudio de León. Sus fiestas se celebran el día 30 de octubre. A continuación fueron Celedonio y Emeterio, los que alcanzaron la palma del martirio en Calahorra por mandato de Máximo y Asterio, celebrando la Iglesia la conmemoración de ambos el día 3 de marzo.

        Acisclo y Victoria son los siguientes que sufrieron martirio en Córdoba en tiempos de Dión y los tiene esa ciudad por patronos, celebrándose su fiesta el día 17 de noviembre.

        En Córdoba, también, y sentenciados por Eugenio, murieron Fausto, Januario y Marcial, guardando dicha ciudad sus restos. La Iglesia hace conmemoración de los mismos el día 28 de septiembre.

        Y por último, Servando y Germán, martirizados bajo el imperio de Diocleciano (Cayo Aurelio Valerio, 245-313) y Maximiano (Marco Aurelio Valeriano, 250-310) por mandato de Viator, prefecto de Roma.

        Casi todos los autores aseveran que sufrieron el martirio el día 23 de octubre del 290 (d.C.) en el llamado Cerro Ursoniano.

        Fray Gerónimo escribe que hicieron mención de San Servando y San Germán "los Martyrologios Romano, el de Beda, Ufuardo, Adón, Galefino, Maurolyco, el Efpañol de Tamayo, el de la religtón de St.Domingo, Los Breviarios de Toledo, Sevilla, Santiago, Salamanca, León, Avila, Plafencia, El Miffal y Breviario Mozarabe, San Ifidoro, Primo Obispo Cabilonenfe, Equilino, Marineo Siculo, Baronio, D. Lucas Tuy, Padilla, Surio, Francifco Hareo, Maldonado, Lilio, Orozco, Santoro, Marieta, Mariana, Vaseo, Morales, Bernabé Moreno, Lobera, Carrillo, Suárez, Quintanadueñas, Bivar, Millán. Y los demás Hiftoriadores de Efpaña y Coroniftas de Sevilla, Cádiz, Mérida, León y Zaragoza".

        Un año más, nuestros otrora célebres mártires Servando y Germán, pasarán un poco desapercibidos. Es una lástima porque tienen mucha historia y hasta una excelente iconografía en sus distintas imágenes que pueblan retablos y capillas de la ciudad y su diócesis, sin olvidar la capillita levantada sobre el tradicional lugar del martirio en 1880 en tiempos del obispo Fray Félix María de Arriete y Llanos(1864-1879) que no la vio terminada pues falleció en Chiclana el día 29 de diciembre de 1879.

 Ángel Mozo Polo
Académico Correspondiente de
La Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla
y Ateneísta de Número del Ateneo de Cádiz

La devoción a San Servando y San Germán


        La devoción a nuestros patronos ha decaído mucho, desde un espléndido ayer que empieza en el siglo XVIII y termina a mediados del pasado XX. Cádiz, desde ese siglo, se entrega, por completo, a la devoción a los santos patronos y desmonta a Santiago como santo protector de la ciudad hasta ese momento.

        Pero la introducción de la devoción se debe a D. Agustín de Horozco, natural de Escalona en la provincia de Toledo, criado del rey Felipe II que "compró un oficio de escribano de los del número de esta ciudad de Cádiz y trasladó su vecindad conviviendo entre nosotros el resto de sus días..."

        A Horozco, se debe la colocación de las dos esculturas de los Patronos a los lados de la torre de la Casa Consistorial.

        En el Cabildo celebrado el día 2 de enero de 1619, presentó Horozco un memorial instando este particular en el que decía "con lo cual puestos alli, de gentil talle, se dara buen principio a la benerazión..."

        Pero ya años atrás, en 1616, Horozco convenció al Regidor Francisco Lamadrid para que propusiese, como lo hizo en 2 de octubre de 1617 "que la Ciudad los eligiese por sus patronos como mártires que fueron en esta Ciudad el 23 de octubre del año 290..."

        El Cabildo que habría de conocer la solicitud del Regidor "acordó que desde hoy tomaba y tomó por sus patronos y abogados a los benditos Santos Servando y Germán y que los Sres. Francisco de Lamadrid y Lcdo. Francisco de Azevedo, Regidores, hagan y manden hacer de bulto las figuras de los dichos Santos de estatura pequeña y se pongan en el altar de la Capilla del Sr. San Pedro que es de esta Ciudad, que está en el Hospital de la Misericordia de ella y que se pongan a los lados del Sr. San Pedro."

        La ciudad, agradecida ayer a sus santos abogados y protectores, les levantó "triunfos" espléndidos -hoy colocados, muy acertadamente, ante las Puertas de Tierra- en 1705 por obra y gracia de Andea Andreoli y, en el gran pórtico de la nueva Catedral, también puso otros antiguos de 1673, procedentes de una portada expoliada a la vieja catedral. Las esculturas son obra de Stephano Frugoni.

        Hace pocos años, relativamente, a ambos lados de la portada de ingreso en el antiguo edificio del Gobierno Militar, se colocaron otras dos en sendas hornacinas, trabajadas, las esculturas, en mármol y procedentes de alguna construcción militar. Están muy deterioradas, pero quedan bien en el lugar escogido.

 

Ángel Mozo Polo
Académico Correspondiente de
La Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla
y Ateneísta de Número del Ateneo de Cádiz

Un poco de historia sobre los Santos Patronos


        La tan olvidada conmemoración de nuestros santos mártires va a servirnos para recordarlos, un poco, a través de la historia y de la variadísima iconografía que de ellos conservamos en los templos y lugares públicos.

        La leyenda nos dice que Servando y Germán fueron hijos de los santos Marcelo y Nonia, y hermanos de los mártires y santos, Claudio, Lupercio, Victorio, Emeterio, Celedonio, Acisclo, Victoria, Fausto, Januario y Marcial.         

        San Marcelo, el padre, sufrió el martirio en la Tingitania (África) el 30 de octubre de 288 d.C.; Servando y Germán, en el Cerro Ursoniano, en Cádiz, el día 23 de octubre del 290 d.C.; Claudio, Lupercio y Victorio, en Galicia el 30 de octubre de 290 d.C.; Emeterio y Celedonio, en Calahorra el 3 de marzo de 290 d.C.; Acisclo y Victoria, en Córdoba, de donde son patronos, el 17 de noviembre de 303 d.C.; Fausto, Januario y Marcial, igualmente en Córdoba el día 28 de septiembre de 303 d.C.; Nonia, la madre, cuando supo la muerte de su marido y de alguno de sus hijos, pidió a Dios que la llevase con Él y así sucedió, siendo tenida por santa y mártir.

        Celebraba Cádiz en octubre de 1919, con diversos actos, religiosos y festivos, el III centenario del Patronato de los santos Servando y Germán, y XXV aniversario de la beatificación del sempiterno beato fray Diego José de Cádiz (1743 - 1801), celebrada en Roma el día 22 de abril de 1894.

        Las, todavía, ampulosidades gramaticales de la época, ponderaban los dos acontecimientos de marcado carácter religioso y local dando a conocer el sitio donde nuestros santos patronos sufrieron el martirio ocasionalmente, ya que el propósito parece que era el traslado de los mismos a tierras africanas, queriendo el destino que ambos acabasen sus vidas en las tierras gaditanas, frente al mar y que allí fuesen venerados por siempre.

        Otros antiguos santos gaditanos de la primitiva Iglesia son San Epitacio, que sufrió el martirio el día 23 de mayo de 57, cuya fiesta se celebra dicho día; San Euchario, presbítero asistente en el Concilio de Iliberri en calidad de diputado de la Iglesia cadiceña. Ascendió al episcopado y parece que vivió y murió santamente en la Isla gaditana; San Eutichio, soldado y mártir que sufrió el suplicio en nuestra tierra en el año 251, celebrándose su festividad el día 11 de diciembre; el famoso Julián, monje piadoso del monasterio benedictino; y la venerable monja Servanda, contemporánea de Santa Benita. Murió la venerable sierva el día 19 de mayo de 659 a los treinta años de edad.

        Los más antiguos templos de la diócesis gaditana, como son los que se levantan en las márgenes de los ríos Barbate y Guadalete, tienen testimonios de la vida y muerte de nuestros santos mártires y de esos otros que honraron la Iglesia gaditana a través de los tiempos. Diversos monumentos epigráficos en estos venerables templos, unos en activa vida espiritual y otros en históricas ruinas, dan fehacientes pruebas de la vida de estos hombres y mujeres.

        En los antiguos breviarios hay constancia de la memoria de los santos Mártires Servando y Germán, y estos recuerdos y otros comenzaron a mover a la opinión pública en favor de su Patronato, hasta el punto que ambos Cabildos -eran otros tiempos- alcanzaron del Pontífice Paulo V (1605 - 1621) la concesión de Jubileo para la fiesta de los santos Patronos y la declaración canónica de su Patronato, celebrándose ésta por primera vez, "con juramento de perpetua devoción", el día 23 de octubre de 1619, bajo el obispado del Ilmo. Sr. Don Juan de Cuenca, Capellán del rey Felipe III, que entró a ocupar la diócesis el 17 de abril de 1613 y la gobernó hasta el año 1623. Durante su mandato, en 1614, se despachó Real Cédula a 29 de noviembre en que se hizo merced al Cabildo de Cádiz, para que "haya de ser Administrador de la Capilla del Pópulo un señor Dignidad o Canónigo de su seno..." hoy, tristemente, dicha capilla real, se encuentra cerrada al culto por la desidia, la ruina y la negligencia de los que tenían que ser sus administradores.

         El Cerro, conocido antiguamente con el nombre de "Collado Ursoniano", se alza en la Isla de León, dando vista al islote donde se alza el castillo de Sancti-Petri y dominando la extensión de la costa gaditana hasta el Faro de San Sebastián.

         El actual nombre de "Cerro de los Mártires", parece que data de la época visigótica, por suponer la tradición, muy arraigada entre las gentes de la zona, que en dicho lugar sufrieron martirio por decapitación los hermanos Servando y Germán.

 

 

         En pasadas épocas y cuando en la actualidad se realizan excavaciones arqueológicas, aparecen por las laderas del cerro, fragmentos y grandes restos de construcciones de marcado interés que proceden de las que existieron en la antigüedad cuando el cerro tuvo un carácter religioso por haber sido sus tierras regadas por la sangre de los mártires.

         En sus inmediaciones, existió un monasterio benedictino para hombres fundado por San Fructuoso de Braga y otro femenino, que dicho santo mandó hacer para cobijar la santidad de Santa Benita, virtuosa mujer que escogió este paraje para retirarse a la vida contemplativa y aquí, en su monasterio, acabar sus días.

         Sin seguras fechas sobre ambas fundaciones, el primero, parece ser de 648 y el femenino, posterior, allá sobre el año 656.

         Nicolás María de Cambiaso y Verdes en su obra "Memorias para la biografía y la bibliografía de la Isla de Cádiz" se lamenta del olvido de la Iglesia gaditana para con esta santa mujer, cuya festividad se celebra el día 29 de junio, fecha en la que falleció en su cenobio gaditano del "Cerro de los Mártires".

         Según la tradición, los cuerpos de los santos hermanos mártires Servando y Germán, permanecieron en el cerro hasta que, acentuada la decadencia de la isla gaditana y su acercamiento a Roma cada vez más distanciado, los venerables restos fueron trasladados a Mérida, el de San Germán, en la capital de la Lusitania y el de San Servando a Sevilla, la capital de la Bética.

         El culto a los santos, grande y extenso incluso fuera de nuestros ámbitos, continuó durante la época visigoda, que constituyó la Diócesis Asidonense desde el año 619 con el gobierno del obispo Rufino que la ocupa hasta el año 633 en que es nombrado el famoso Pimenio hasta el año 638; luego, en el 683 es Theuderacio y en el 693 es nombrado obispo Geroncio.

 

Ángel Mozo Polo
Académico Correspondiente de
La Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla
y Ateneísta de Número del Ateneo de Cádiz


FUENTE  WWW.CADIZCOFRADE.NET


SANTO DOMINGO SAVIO



Domingo Savio nació en Riva di Chieri, un pequeño pueblo situado al norte de Italia.

Su padre se llamaba Carlos Savio y su madre Brígida Gaiato.

 

Su padre era herrero y también trabajaba en las faenas del campo para la siembra y las cosechas. Su madre era buenísima, ayudaba a sus vecinos y cosía bien.

 

A Domingo Savio le bautizaron el 2 de abril de 1842 y el sacerdote que lo bautizó se llamaba Don Vicente.

 

Domingo Savio no era un “empollón”, pero era un buen estudiante a pesar de trabajar mucho en el campo.

 

La madre de Domingo Savio cuidaba de la casa y era costurera. Tenía 10 hijos.

 

Domingo conoció a Don Bosco porque su profesor Don Juan Zucca le recomendó que fuera al oratorio. Y sus padres, para el bien de su hijo se lo permitieron.

En 1950, el mismo año en que fue canonizada la jovencita María Goretti, mártir de la castidad, tuvo lugar la beatificación de Domingo Savio, confesor, de catorce años de edad. Su canonización tuvo lugar en 1954.Domingo entra a formar parte de la familia de Don Bosco

Domingo, que significa: "el que está consagrado al Señor", nació en Riva del Piamonte, Italia, en 1842. Era hijo de un campesino y desde niño manifestó deseos de ser sacerdote. Cuando San Juan Bosco empezó a preparar a algunos jóvenes para el sacerdocio, con objeto de que le ayudaran en su trabajo en favor de los niños abandonados de Turín, el párroco de Domingo le recomendó al chico. San Juan Bosco, en el primer encuentro que tuvieron los dos, se sintió muy impresionado por la evidente santidad de Domingo, quien ingresó en octubre de 1854 en el Oratorio de San Francisco de Sales de Turín, a los doce años de edad.

Uno de los recuerdos imborrables que dejó Domingo en el Oratorio fue el grupo que organizó en él. Se llamaba la Compañía de María Inmaculada. Sin contar los ejercicios de piedad, el grupo ayudó a Don Bosco en trabajos tan necesarios como la limpieza de los pisos y el cuidado de los niños difíciles. En 1859, cuando Don Bosco decidió fundar la Congregación de los Salesianos, organizó una reunión; entre los veintidós presentes se hallaban todos los iniciadores de la Compañía de la Inmaculada Concepción, excepto Domingo Savio, quien había volado al cielo dos años antes.

Poco después de su llegada al Oratorio, Domingo tuvo oportunidad de impedir que dos chicos se peleasen a pedradas. Presentándoles su pequeño crucifijo, les dijo: "Antes de empezar, mirad a Cristo y decid: ‘Jesucristo, que era inocente, murió perdonando a sus verdugos; yo soy un pecador y voy a ofender a Cristo tratando de vengarme deliberadamente’. Después podéis empezar arrojando vuestra primera piedra contra mí". Los dos bribonzuelos quedaron avergonzados.

Mucho bien hizo a Domingo la guía de Don Bosco




Domingo observaba escrupulosamente el reglamento; por supuesto, algunos de sus compañeros llevaban a mal que el santo quisiese que ellos observasen el reglamento en la misma forma. Le llamaban chismoso y le decían: "Corre a acusarnos con Don Bosco"; con lo cual no hacían sino mostrar cuán poco conocían al fundador del Oratorio, que no soportaba a los chismosos. Muy probablemente Santo Domingo reía de buena gana en esas ocasiones, pues era de un espíritu muy alegre, cosa que algunas veces le creó dificultades.

Si Domingo no tenía nada de chismoso, era en cambio muy hábil para contar cuentos; ello le daba gran ascendiente con sus compañeros, sobre todo con los más jóvenes.

Fue en verdad una feliz providencia de Dios que Domingo cayese bajo la dirección de un director tan experimentado como Don Bosco, pues de otro modo se habría convertido fácilmente en un pequeño fanático. Don Bosco alentaba su alegría, su estricto cumplimiento del deber de cada día y le impulsaba a participar en los juegos de los demás niños. Así, Santo Domingo podía decir con verdad: "No puedo hacer grandes cosas. Lo que quiero es hacer aun las más pequeñas para la mayor gloria de Dios."

"La religión debe ser como el aire que respiramos; no hay que cansar a los niños con demasiadas reglas y ejercicios de devoción" -solía decir Don Bosco-. Fiel a sus principios, prohibió a Domingo que hiciese mortificaciones corporales sin permiso expreso, diciéndole: "La penitencia que Dios quiere es la obediencia. Cada día se presentan mil oportunidades de sacrificarse alegremente: el calor, el frío, la enfermedad, el mal carácter de los otros. La vida de escuela constituye una mortificación suficiente para un niño".

Una noche Don Bosco encontró a Domingo temblando de frío en la cama, sin más cobertor que una sábana. "¿Te has vuelto loco? -le preguntó- Vas a coger una pulmonía." Domingo respondió: "No lo creo. Nuestro Señor no cogió ninguna pulmonía en el establo de Belén."Don Bosco escribe la biografía de Santo Domingo Savio

La fuente más importante sobre la corta vida de Santo Domingo Savio es el relato que escribió el mismo Don Bosco. El santo se esforzó por no decir nada que no pudiese afirmar bajo juramento, particularmente por lo que se refiere a las experiencias espirituales de Domingo, tales como el conocimiento sobrenatural del estado espiritual del prójimo, de sus necesidades y del futuro.

En cierta ocasión, Domingo desapareció durante toda la mañana hasta después de la comida. Don Bosco le encontró en la iglesia, arrebatado en oración, en una postura muy poco confortable; aunque había pasado seis horas en aquel sitio, Domingo creía que aún no había terminado la primera misa de la mañana. El santo joven llamaba a esas horas de oración intensa "mis distracciones": "Siento como si el cielo se abriera sobre mi cabeza. Tengo que hacer o decir algo que haga reír a los otros."

San Juan Bosco relata que las necesidades de Inglaterra ocupaban un lugar muy especial en las oraciones de Domingo y cuenta que en "una violenta distracción", Domingo vio sobre una llanura cubierta de niebla a una multitud que avanzaba a tientas; entonces se acercó un hombre cubierto con una capa pontificia y llevando en la mano una antorcha que iluminó toda la llanura, en tanto que una voz decía: "Esta antorcha es la fe católica, que iluminará a Inglaterra." A instancias de Domingo, Don Bosco relató el incidente al Papa Pío IX, quien declaró que eso le confirmaba en su resolución de prestar especial atención a Inglaterra.Muere el joven santo

La delicada salud de Domingo empezó a debilitarse y en 1857, fue enviado a Mondonio para cambiar de aire. Los médicos diagnosticaron que padecía de una inflamación en los pulmones y decidieron sangrarlo, según se acostumbraba en aquella época. El tratamiento no hizo más que precipitar el desenlace. Domingo recibió los últimos sacramentos y, al anochecer del 9 de marzo, rogó a su padre que recitara las oraciones por los agonizantes. Ya hacia el fin, trató de incorporarse y murmuró: "Adiós, papá ... El padre me dijo una cosa ... pero no puedo recordarla . . ." Súbitamente su rostro se transfiguró con una sonrisa de gozo, y exclamó: "¡Estoy viendo cosas maravillosas!" Esas fueron sus últimas palabras.

La causa de beatificación de Domingo se introdujo en 1914. Al principio despertó cierta oposición, por razón de la corta edad del santo. Pero el Papa Pío X consideró, por el contrario, que eso constituía un argumento en su favor y su punto de vista se impuso. Sin embargo, la beatificación no se llevó a cabo sino hasta 1950, dieciséis años después de la de Don Bosco.

 

 

Foto de la llegada de la llegada de los restos de Santo Domingo Savio a Algeciras en Mayo del 2005 en la Parroquia de San Isidro Iglesia de Maria Auxiliadora.


HIMNO DE LOS ADS

Somos Domingo Savio tus amigos,

sembradores de PAZ y de alegría.

Somos Domingo Savio tus amigos,

lema de nuestra vida es la amistad,

la amistad.

Viva, viva la amistad,

Viva, viva la alegría,

Viva, viva la amistad,

Siempre alegres hay que estar…

Cumplirás tu deber

y estarás siempre contento,

cumplirás tu deber,

la consigna que nos dan…

viva, viva

la alegría

siempre alegres,

viva la amistad.

 

Viva la amistad, viva la amistad,

Viva SÍ, viva la alegría

Con DOMINGO siempre alegres,

En el servicio a los demás,

Viva, viva la amistad (BIS)

 

¡VIVA!

 

 



 

En nombre de Algeciras Cofrade le damos las gracias al cofrade Jose Ramón Rodriguez Martín por redactarnos la vida y muerte de Santo Domingo.


25 de Noviembre 
 San Garcia Abad


Imagen tallada por Luis González Rey en el Año 2005 para la Parroquia de San Garcia en Algeciras en el barrio que lleva su nombre.

 Nacio en la villa de Quintanilla a finales del siglo X o principios del XI y siendo aun muy joven ingreso en la Orden Benedictina en el monasterio de San Pedro de Arlanza, antigua abadia de la Orden de San Benito situada al sudeste de Burgos.

 
El joven San Garcia llego, tras recorrer la larga distancia que separa Quintanilla de Arlanza y acompañado de algunos familiares, a la puerta del monasterio ingresando en la vida benedictina.
               Alli, siendo novicio, completaria su educacion con estudios eclesiasticos con el fin de recibir las ordenes y celebrar misa.
 
               En el año 1093 es elevado a la dignidad de Abad, maxima autoridad en el monasterio. Su nombre aparece en el Mester de Clerecia (1211), escrita por Berceo, refiriendose a un tal D. Garcia Abad de San Pedro de Arlanza. Esto demuestra la importancia de nuestro Santo en aquel entonces que llegaria a ser consejero del primer rey de Castilla y Leon Fernando I, con el que asistio a la batalla de Atapuerca en 1054.
 
               A la muerte de Fernando I, su hijo Sancho II, tambien lo busca como consejero, al que dona varias villas situadas en BUrgos. En este tiempo cabe destacar la relacion que tenia nuestro santo con D. Rodrigo Diaz de Vivar, mas conocido como el Cid. En el año 1050, Fernando I, para poner fin a determinadas controversias religiosas en su reino, convoco un concilio en Castro Coyanza ( Leon) en el que participaron varios obispos y Abades entre los que se encontraba el Santo.
 
              Se le reconocen dos milagros: la conversion de agua en vino y la revelacion del lugar de enterramiento de tres santos martires (Vicente, Sabina y Cristeta). Parece ser que un Viernes Santo ( por el año 1043) celebrando la festividad con sus monjes reunidos en torno a la mesa, al bendecir el agua, esta se convirtio en vino para gran asombro de sus monjes.
En 1072 está presente en la coronacion del nuevo rey Alfonso VI ( que mando asesinar a su hermano Sancho II), a la vuelta de este hecho empieza a apagarse su vida. Hacia cinco años que habia muerto San Iñigo y siete de la de su rey Fernando I; se encontraba anciano y debil. Recibio la visita del Obispo de Burgos, D. Jimeno, en los ultimos dias de su vida. Fallecio en el otroño de 1073 (posiblemente ya que es cuando celebramos su fiesta). Su sepulcro estuvo en el monasterio hasta su traslado a la colegiata de Covarrubias donde hoy descansas sus restos.

Manuel Leon ( Colaborador de la web )